jueves, 24 de abril de 2008

PERON Y EL AGRO- MODELO ARGENTINO


PERÓN:
Capítulo dedicado al agro en su
“Modelo Argentino para el Proyecto Nacional”
(1974)

EL AGRO
El mundo actual observa, con creciente preocupación, el paulatino agotamiento de los recursos naturales al punto de temer el desencadenamiento de una crisis en materia de productos esenciales para la subsistencia de la humanidad.
Nuestro país, en tal sentido, resulta un privilegiado de la naturaleza y una esperanza para la sociedad en la etapa universalista, en razón de sus potencialidades en materia de recursos naturales. De allí que la definición de una política estable y definida para el agro constituye una responsabilidad ineludible de las generaciones del presente para con las del futuro.
Esa política debe señalar, con precisión, los objetivos a alcanzar en materia de colonización, infraestructura, régimen de tenencia de la tierra, explotación, investigación, capacitación e incentivos, para lograr, a la vez, una fuente continua de riqueza para el país y un aporte vital para el mundo del futuro con criterio de solidaridad universal.
Ambos conceptos, fuente sostenida de riqueza y solidaridad universal, implican, necesariamente, hacer uso racional de nuestras tierras aptas como así también realizar un esfuerzo sostenido para agregar a estas las hoy ociosas o deprimidas.
La colonización de nuestras tierras adquiere, en razón de lo expuesto, una importancia tal vez superior a la que se asignara en épocas pasadas, pero, simultáneamente, es amenazada por mayores condicionamientos y dificultades.
El paulatino desplazamiento de la población rural hacia los centros urbanos; las necesidades propias de la vida moderna; la complejidad de los medios técnicos y niveles de inversión requeridos para la explotación agrícola, son aspectos que condicionan el logro de este objetivo.
No podrá pensarse en colonizar, si previamente no creamos los medios que aseguren a los inmigrantes que necesitaremos condiciones de vida propicias para su desplazamiento. Ello, indudablemente, implica un esfuerzo económico de magnitud trascendente y una planificación detallada con determinación de prioridades. En tal sentido, será preferible un plan con metas no excesivamente ambiciosas, escalonadas en el tiempo y por zonas, pero basado en posibilidades reales de concreción, a otro ambicioso que permanezca en el plano teórico o que sea usado como mera herramienta de propaganda ideológica o partidista.
Simultáneamente con la creación de la infraestructura destinada a hacer digna la vida de la población rural, será necesario considerar la requerida para posibilitar la explotación de las tierras en condiciones de productividad creciente y de agilización de las etapas de distribución, almacenamiento y comercialización de los productos.
Entendemos que la tenencia de la tierra implica la responsabilidad de no atentar contra la finalidad social que debe satisfacer la explotación agraria. Dicha finalidad social solo se cubrirá cuando la tierra sea explotada en su totalidad y en relación con su aptitud real y potencial, tomando el lucro como un estímulo y no como un fin en si mismo.
La tierra no es básicamente un bien de renta sino un bien de trabajo. El trabajo todo lo dignifica.
La explotación de las tierras implica considerar un dimensionamiento óptimo y una conservación adecuada del suelo; ambos aspectos deben ser evaluados dentro de un contexto eminentemente técnico, y con miras a lograr consenso y no enfrentamientos de grupos o sectores.
La experiencia indica que muchas discusiones, particularmente en lo que concierne a la subdivisión de las tierras se han orientado, o han sido fuertemente condicionadas, por razones meramente ideológicas mas que de beneficio para la sociedad en su conjunto.
La actividad productiva dentro del sector primario no ha escapado a la influencia de la continua revolución tecnológica que es un signo de nuestros tiempos. Más aún; puede observarse que en los últimos años se hacen denodados esfuerzos para lograr nuevos procedimientos que compensen la no productividad de la tierra, con el creciente aumento de la población mundial.
La República Argentina, como poseedora de un vasto territorio con aptitud especial para su explotación, no puede bajo ningún concepto quedar rezagada, tanto en el uso de tales nuevos procedimientos como en el proceso de investigación.
La creación y estímulo para lograr una conciencia en esta materia debe ser responsabilidad no sólo del Estado sino también de los sectores privados que participan de esta actividad.
Los actuales centros de experimentación y de formación de mano de obra capacitada, necesitan contar con el decidido apoyo público y privado. Pero estos, a su vez, deben basar sus planes de acción sobre objetivos y metas concretas y acordes con las posibilidades del país.
No resulta novedoso señalar la natural resistencia de muchos trabajadores rurales a la implantación de nuevos métodos, procedimientos y herramientas tendientes a proteger el suelo, incrementar la productividad y cultivar nuevas especies. Sin embargo, pareciera que los esfuerzos para lograr un cambio radical y definitivo resultan todavía insuficientes.
Por tal motivo, el Estado en particular y las organizaciones rurales en general, deberán coordinar sus esfuerzos a fin de profundizar los cambios y hacer evidentes los beneficios que los mismos traerán aparejados. Un hombre de campo con una mentalidad moderna y de futuro es el factor insustituible del progreso del sector, más allá de toda medida administrativa o de estímulo a la actividad.
Todo lo señalado hasta este punto implica un esfuerzo económico-financiero que va mas allá de las posibilidades del sector y, por tal razón, el Estado debe ineludiblemente acudir como apoyo real y estímulo como así también hacer un uso intenso de su poder como fiscalizador, control y regulador.
En cuanto al apoyo, éste debe materializarse a lo largo de todo el espectro de actividades que directa o indirectamente hacen al quehacer agrario; desde la capacitación técnica, hasta la creación de condiciones para la explotación; pasando por el apoyo financiero para las distintas etapas de la producción y comercialización.
Solo podemos exigir el cumplimiento de un compromiso social si previamente facilitamos los medios básicos para llevarlo a cabo.
El asesoramiento técnico, el apoyo crediticio, la política fiscal y el desarrollo de cooperativas agrarias, son instrumentos que deben usarse en forma intensa, particularmente para aquellos que se encuentran en inferioridad de condiciones para producir.
El apoyo para lograr el aprovechamiento de las zonas ociosas debe ser motivo de especial preferencia, pero una vez satisfechas adecuadamente las necesidades de las zonas aptas.
En su función fiscalizadora, de control y regulación, el Estado debe previamente definir con absoluta claridad su participación, y una vez logrado el consenso general se deberá proceder sin solución de continuidad.
Nuevamente aquí la política fiscal cumple un decidido papel para obligar a la explotación racional de los recursos, evitando capacidades ociosas. Producir cada día mas, manteniendo la fertilidad de las tierras, debe ser criterio rector.
La intervención directa en el proceso de comercialización interna y externa, así como también en la fijación de los precios que aseguren un beneficio normal y una eliminación de la incertidumbre del futuro, son también responsabilidades que el Estado no debe bajo ningún concepto delegar y menos aún olvidar
.

miércoles, 9 de abril de 2008

7 DE MAYO CGT EN LA UOM SAN MARTIN


En la UOM de San Martín el 7 de mayo se presentará una obra alusiva a la historia del peronismo, la misma contará con la presencia del Secretario General de la CGT Hugo Moyano y parte del Secretariado Nacional, serán de la partida la Juventud Sindical Peronista de las 62 organizaciones y el Movimiento Social del Deporte entre otros.

miércoles, 2 de abril de 2008

Malvinas 1982-2008: "Fueron chicos y también fueron heroes"


"Las Malvinas fueron, son y serán Argentinas"
Pasaron más de 26 años y la herida sigue abierta en nuestros corazones, pero nuestras almas se llenan de orgullo por la valentía y coraje de nuestros chicos, que ofecieron su vida para la grandeza de la patria.
Eternamente gracias!!!!

CLARIN MIENTE

Diario Clarín 2008
Siempre ha estado claro la Patria o la Traición
Tapa diario Clarin 25 de Marzo de 1976

"Filosos guardianes de la moral"



Clarín Miente!!!!!

Hugo Moyano

Secretario General

CGT



"NOSOTROS NO NOS VAMOS A DEJAR APLASTAR JAMÁS POR LA BOSTA OLIGÁRQUICA Y TRAIDORA DE LOS VENDEPATRIAS QUE HAN EXPLOTADO A LA CLASE TRABAJADORA; PORQUE NOSOTROS NO NOS VAMOS A DEJAR EXPLOTAR JAMÁS POR LOS QUE, VENDIDOS POR CUATRO MONEDAS, SIRVEN A SUS AMOS DE LAS METRÓPOLIS EXTRANJERAS Y ENTREGAN AL PUEBLO DE SU PATRIA CON LA MISMA TRANQUILIDAD CON QUE HAN VENDIDO EL PAÍS Y SUS CONCIENCIAS" -EVITA-

sábado, 29 de marzo de 2008

NO AL PARO DEL CAMPO-NO AL LOCK OUT


Documento de la CGT

LOS TRABAJADORES Y EL “PARO AGRARIO”:
LA CGT CONTRA LA DESESTABILIZACIÓN DE LA OLIGARQUÍA Y SUS PERSONEROS


Hace 32 años, un mes y diez días -precisamente un 16 de febrero de 1976- banqueros, industriales, la Sociedad Rural y el resto de las organizaciones que nucleaban a los sectores del campo, iniciaban un Paro de claro contenido golpista (conocido como el lock-out Patronal de la Apege), anticipándose al levantamiento militar del 24 de marzo, todo con la venia de los EEUU. Esa alianza oligarca, militar y pro-imperialista derrocaba a un Gobierno constitucional que ya había adelantado la fecha de los comicios para elegir Presidente en Octubre de ese mismo año. Todo con la complacencia de la prensa nacional. Desde los titulares de Clarín, La Nación, La Prensa y La Razón se exaltaba el derrocamiento del orden constitucional, acompañando el genocidio y el plan neoliberal de Martinez de Hoz.

Desde entonces, y mientras la dictadura genocida asesinaba y desaparecía a miles de hombres y mujeres -en su mayoría trabajadores que resistían como ordenaba la Constitución Nacional y perdían por ello su vida, su libertad y sus derechos- las organizaciones del campo (las que hoy llevan adelante este “paro histórico” como dicen los mismos medios que apañaron la dictadura), acompañaban alegremente junto con la prensa vernácula que hacía negocios como el de papel prensa. Entonces no hubo ni paros, ni protestas del “campo” a pesar de lo que sufría la Patria y el conjunto del Pueblo

Tampoco hubo paros y protestas de la Sociedad Rural y el resto de los organizaciones rurales cuando Menem y Cavallo saquearon la Argentina, liquidando las empresas del Estado, millones de puestos de trabajo, expulsando a la marginalidad a millones de compatriotas, devastando las riquezas del país y pauperizando a todo un Pueblo. Ni siquiera cuando la convertibilidad fundió sus campos y quedaron todos embargados hubo un “paro histórico”. Pero protestaban, reclamando mano dura junto a esos mismos medios de prensa, cuando los trabajadores resistían o los excluidos, negros villeros al fin (como se escuchó ayer de los “piquetes paquetes”) cortaban rutas, pidiendo para comer o pidiendo trabajo.

Y ahora, con un Gobierno que recupera el sentido de la dignidad y de la Justicia Social para todos los argentinos; un Gobierno con claro sentido nacional y popular que abandona las relaciones carnales en materia internacional para propender la unidad con nuestros hermanos y vecinos a través del MERCOSUR ampliado; un Gobierno que ha impulsado un modelo productivo que combina un mercado interno fortalecido con el aprovechamiento de las exportaciones, recuperando el diálogo social a través de las convenciones colectivas de trabajo, generando trascendentes cambios en muy poco tiempo.

Estamos hablando de un Gobierno que no se olvidó de los productores agropecuarios, sino que produjo el salvataje para que esos productores, fundidos por el neoliberalismo, no perdieran sus campos. Los transformó en rentables modificando el tipo de cambio (que padecieron los asalariados hasta que se recuperó la economía), lo que -sumado a los precios internacionales- ha permitido ganancias siderales para todos esos productores como en décadas no habían tenido.

Sin embargo, cuando el Gobierno, con sentido ordenador y equilibrador, usa el mecanismo de las retenciones a las exportaciones para regular progresivamente un sistema impositivo aún regresivo, garantizando el abastecimiento del mercado interno, abandonado por la voracidad egoísta de la oligarquía, para usar esos excedentes con criterio de equidad en la distribución social y el desarrollo armónico de áreas postergadas, la entente oligárquico financiera y proimperialista huérfana de una conducción política que garantice acumulación de poder, se lanza a esta protesta salvaje con el acompañamiento de los mismos medios de prensa que acompañaron aquel paro golpista de febrero de 1976. Hablamos de una cobertura sesgada por la parcialidad y con clara intención desestabilizadora.

Y en esa acción desestabilizadora hay muchas cosas que no se dicen:

-si las retenciones son a las exportaciones, por qué las protestas no van dirigidas contra los monopolios exportadores que son los que ahogan a los pequeños productores.

-el aire quijotesco que se le da a “las protestas” no dice que un poco más de 900 oligarcas detentan 35 millones de hectáreas, mientras que 137.000 productores cultivan sólo 2.000.000 de hectáreas.

-los que rechazan las retenciones, pretenden que en salvaguarda de sus fortunas y sus intereses egoístas, la carne y los alimentos asciendan de precio a los valores internacionales para que al Pueblo se le hagan inaccesibles y sólo las puedan consumir las minorías selectas

-si la protesta es sana, por qué se ha visto tanto odio de clase expresado contra camioneros y otros trabajadores. Por qué tanta violencia traducida en piedrazas, ostentación de armas blancas (con empuñadura de plata eso sí), carabinas amenazantes a manos de esa fuerza de choque de la oligarquía golpista y desestabilizadora.

-no es un paro agrario, porque como han reconocido los propios “huelguistas” más allá de las tranqueras se siguen cumpliendo todas las tareas del campo: se está levantando la cosecha, se alimenta al ganado, es decir, el patrimonio propio no se arriesga. La protesta no afecta lo propio sino que trata de joder al resto del Pueblo Argentino. Un ejemplo de ello es el desprecio hacia quienes han sufrido y todavía sufren hambre, desparramando carne vacuna para formar las barricadas, pretendiendo detener a un país que está reconstruyendo su futuro.

Por ello, no nos engañemos. El “campo” no está parado. Están trabajando como nunca, gracias a las políticas que se aplican en la Argentina desde hace 4 años y medio.

Los que bloquean las rutas y los que los acompañan desde los medios de comunicación, defienden los intereses oligárquico-imperialistas, los mismos intereses que saquearon la argentina y mataron -por la violencia de las armas o por la violencia del hambre- a miles de compatriotas en las últimas décadas.

Todo comenzó con una protesta como ésta en febrero de 1976. No nos dejemos confundir. Tengamos claro que las retenciones son a las exportaciones, y por eso no nos dejaremos de preguntar, si no hay otro fin oculto, por qué las protestas no van dirigidas contra los monopolios exportadores que son los que ahogan a los pequeños productores. Defendamos este proyecto de país que nos contiene a todos, y no sólo a los oligarcas que a lo largo de la historia han venido frustrando nuestro destino como Nación Soberana.


Buenos Aires, 25 de Marzo de 2008.

HUGO MOYANO
SECRETARIO GENERAL

jueves, 27 de marzo de 2008

SOJA....lo que pocos saben

Cresud tiene 400.000 hectáreas. Adecoagro 200.000. El Grupo Bemberg 143.000. Fortabat 140.000. LIAG Argentina 120.000. El Grupo Werthein 100.000. La Biznaga 50.000. Jorge Blanco Villegas 26.000. Reyes Terrabusi 25.000. Los Grobo 17.700.Supongamos por un momento que estos campos tienen un rinde promedio de soja de 2.900 kilos por hectárea. Es más o menos el rinde promedio del país del 06. Seguramente tendrán tierras más fértiles, de mayor productividad, pero juguemos con estos números.La eliminación de las retenciones, como se pide hoy día entre piquetes y cacerolas, implica entregarles a estos 10 empresarios/grupos la friolera de 650 millones de dólares. Entre los 10 juntan 1.200.000 hectáreas. Esas tierras deben valer bastante más de 6 mil millones de dólares [a 5000 dólares la hectárea, pero en la zona núcleo en febrero valía 10.700 según la revista márgenes agropecuarios...].Pero claro, no te olvides, los terratenientes no existen...Hace unos días, Montenegro escribió una muy buena columna en Crítica donde mostraba otros datos que reflejan lo mismo [los datos de la tierra también son de él]...
Según los registros de la ONCCA hay 74.115 productores registrados en la venta de soja. Pero 30.583 establecimientos producen hasta 60 toneladas al año. Son explotaciones de 20 a 25 hectáreas y representaron menos del 4% del total de la cosecha del año pasado.
Si se agrupa a todas las explotaciones de hasta 1500 toneladas/año, se tiene al 96% de los establecimientos que levantaron el 40% de la cosecha.
En el otro extremo, sólo 2.817 acapararon el 60% de la producción sojera. A ver si se entiende: el 3,8% de las explotaciones controla el 60% de la producción.Habría que dejar de mentirle a la gente diciendole que la soja se trata de un negocio de chacareros que se parecen a los Ingalls.Hay minifundistas, hay pequeños y medianos [que sin duda merecen políticas diferenciadas]. Pero el negocio grueso lo manejan unos pocos.

"Así que Doña Rosa, ya sabe. Salga con la cacerola y defendienda el negocio de los Elsztain, Soros, Bemberg, Fortabat, Werthein y demás chacareros. Sólo así lograremos que en este país deje de haber hambre"

miércoles, 26 de marzo de 2008

LOS TRABAJADORES Y EL “PARO AGRARIO”:

CONFEDERACION GENERAL DEL TRABAJO




Hace 32 años, un mes y diez días -precisamente un 16 de febrero de 1976- banqueros, industriales, la Sociedad Rural y el resto de las organizaciones que nucleaban a los sectores del campo, iniciaban un Paro de claro contenido golpista (conocido como el lock-out Patronal de la Apege), anticipándose al levantamiento militar del 24 de marzo, todo con la venia de los EEUU. Esa alianza oligarca, militar y pro-imperialista derrocaba a un Gobierno constitucional que ya había adelantado la fecha de los comicios para elegir Presidente en Octubre de ese mismo año. Todo con la complacencia de la prensa nacional. Desde los titulares de Clarín, La Nación, La Prensa y La Razón se exaltaba el derrocamiento del orden constitucional, acompañando el genocidio y el plan neoliberal de Martinez de Hoz.

Desde entonces, y mientras la dictadura genocida asesinaba y desaparecía a miles de hombres y mujeres -en su mayoría trabajadores que resistían como ordenaba la Constitución Nacional y perdían por ello su vida, su libertad y sus derechos- las organizaciones del campo (las que hoy llevan adelante este “paro histórico” como dicen los mismos medios que apañaron la dictadura), acompañaban alegremente junto con la prensa vernácula que hacía negocios como el de papel prensa. Entonces no hubo ni paros, ni protestas del “campo” a pesar de lo que sufría la Patria y el conjunto del Pueblo

Tampoco hubo paros y protestas de la Sociedad Rural y el resto de los organizaciones rurales cuando Menem y Cavallo saquearon la Argentina, liquidando las empresas del Estado, millones de puestos de trabajo, expulsando a la marginalidad a millones de compatriotas, devastando las riquezas del país y pauperizando a todo un Pueblo. Ni siquiera cuando la convertibilidad fundió sus campos y quedaron todos embargados hubo un “paro histórico”. Pero protestaban, reclamando mano dura junto a esos mismos medios de prensa, cuando los trabajadores resistían o los excluidos, negros villeros al fin (como se escuchó ayer de los “piquetes paquetes”) cortaban rutas, pidiendo para comer o pidiendo trabajo.

Y ahora, con un Gobierno que recupera el sentido de la dignidad y de la Justicia Social para todos los argentinos; un Gobierno con claro sentido nacional y popular que abandona las relaciones carnales en materia internacional para propender la unidad con nuestros hermanos y vecinos a través del MERCOSUR ampliado; un Gobierno que ha impulsado un modelo productivo que combina un mercado interno fortalecido con el aprovechamiento de las exportaciones, recuperando el diálogo social a través de las convenciones colectivas de trabajo, generando trascendentes cambios en muy poco tiempo.

Estamos hablando de un Gobierno que no se olvidó de los productores agropecuarios, sino que produjo el salvataje para que esos productores, fundidos por el neoliberalismo, no perdieran sus campos. Los transformó en rentables modificando el tipo de cambio (que padecieron los asalariados hasta que se recuperó la economía), lo que -sumado a los precios internacionales- ha permitido ganancias siderales para todos esos productores como en décadas no habían tenido.

Sin embargo, cuando el Gobierno, con sentido ordenador y equilibrador, usa el mecanismo de las retenciones a las exportaciones para regular progresivamente un sistema impositivo aún regresivo, garantizando el abastecimiento del mercado interno, abandonado por la voracidad egoísta de la oligarquía, para usar esos excedentes con criterio de equidad en la distribución social y el desarrollo armónico de áreas postergadas, la entente oligárquico financiera y proimperialista huérfana de una conducción política que garantice acumulación de poder, se lanza a esta protesta salvaje con el acompañamiento de los mismos medios de prensa que acompañaron aquel paro golpista de febrero de 1976. Hablamos de una cobertura sesgada por la parcialidad y con clara intención desestabilizadora.

Y en esa acción desestabilizadora hay muchas cosas que no se dicen:

-si las retenciones son a las exportaciones, por qué las protestas no van dirigidas contra los monopolios exportadores que son los que ahogan a los pequeños productores.

-el aire quijotesco que se le da a “las protestas” no dice que un poco más de 900 oligarcas detentan 35 millones de hectáreas, mientras que 137.000 productores cultivan sólo 2.000.000 de hectáreas.

-los que rechazan las retenciones, pretenden que en salvaguarda de sus fortunas y sus intereses egoístas, la carne y los alimentos asciendan de precio a los valores internacionales para que al Pueblo se le hagan inaccesibles y sólo las puedan consumir las minorías selectas

-si la protesta es sana, por qué se ha visto tanto odio de clase expresado contra camioneros y otros trabajadores. Por qué tanta violencia traducida en piedrazas, ostentación de armas blancas (con empuñadura de plata eso sí), carabinas amenazantes a manos de esa fuerza de choque de la oligarquía golpista y desestabilizadora.

-no es un paro agrario, porque como han reconocido los propios “huelguistas” más allá de las tranqueras se siguen cumpliendo todas las tareas del campo: se está levantando la cosecha, se alimenta al ganado, es decir, el patrimonio propio no se arriesga. La protesta no afecta lo propio sino que trata de joder al resto del Pueblo Argentino. Un ejemplo de ello es el desprecio hacia quienes han sufrido y todavía sufren hambre, desparramando carne vacuna para formar las barricadas, pretendiendo detener a un país que está reconstruyendo su futuro.

Por ello, no nos engañemos. El “campo” no está parado. Están trabajando como nunca, gracias a las políticas que se aplican en la Argentina desde hace 4 años y medio.

Los que bloquean las rutas y los que los acompañan desde los medios de comunicación, defienden los intereses oligárquico-imperialistas, los mismos intereses que saquearon la argentina y mataron -por la violencia de las armas o por la violencia del hambre- a miles de compatriotas en las últimas décadas.

Todo comenzó con una protesta como ésta en febrero de 1976. No nos dejemos confundir. Tengamos claro que las retenciones son a las exportaciones, y por eso no nos dejaremos de preguntar, si no hay otro fin oculto, por qué las protestas no van dirigidas contra los monopolios exportadores que son los que ahogan a los pequeños productores. Defendamos este proyecto de país que nos contiene a todos, y no sólo a los oligarcas que a lo largo de la historia han venido frustrando nuestro destino como Nación Soberana.


Buenos Aires, 25 de Marzo de 2008.

HUGO MOYANO
SECRETARIO GENERAL